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s un lugar
paradisiaco tanto para los niños, como para aquellos que
disfrutan con los deportes nauticos o el contacto con la naturaleza
o el mar.
n sus playas
aún vírgenes es posible descubir como pudo ser la
costa mediterránea de la península hace miles de
años. Las gentes de menorca han sabido preservar su tesoro
mediterráneo.
ara vivir
Menorca, se hará preciso caminar junto a su mar, sumergirse
en el tumulto de sus zonas de animación, como el Puerto
de Mahón o el de Ciutadella, o sentir la fuerza de sus
vientos a veces desbocados.
Foto: Aguas de la cala Pregonda.
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